La escalera inamovible del Santo Sepulcro. El símbolo de la desunión entre cristianos

domingo, 28 de febrero de 2010

Si existe un lugar, una iglesia, que tendría que ser muestra de concordia entre las distintas confesiones cristianas ese debería ser el Santo Sepulcro, el santuario erigido en el mismo lugar donde Jesucristo fue ejecutado mediante la crucifixión, donde fue enterrado y donde resucitó.
Lo que ocurre es que las cosas nunca son como debieran.

Si todas las religiones tienen un símbolo que las representa, el lugar donde las distintas religiones cristianas conviven también lo tiene. El símbolo que representa esa convivencia es una escalera.



El Santo Sepulcro es uno de los lugares más sagrados del cristianismo, y es desde el primer momento, motivo de tortas entre la multitud de distintas escuelas o pequeñas sectas que defendían en un principio la autentica palabra de Jesús. Para hacer esto más difícil, el santo sepulcro ha estado casi siempre situado en territorio hostil hacia el cristianismo. Romana, musulmán y judía son algunas de las culturas por cuyas manos ha pasado la propiedad del lugar, cosa que nunca ha desanimado a los cristianos como demuestran las cruzadas, que tenían este templo como objetivo.

Pasan los siglos y nos acercamos al momento actual, el templo se haya en la linea de confluencia entre la Jerusalén oriental (Cisjordania) y la Jerusalén occidental (Israel) y el pequeño templo está regido por al menos seis confesiones distintas, siendo las tres principales la católica romana, la apostólica armenia y la greco ortodoxa, y en segundo lugar y con derechos menores tienen presencia, la Iglesia ortodoxa Etíope, la Copta y la Iglesia ortodoxa Siria.

Todas estas confesiones, que han llegado a una especie de frágil compromiso alcanzado en varias etapas a través de la mediación del imperio otomano y varias potencias europeas, mantienen un ridículo statu quo gracias a un pulcro reparto del templo que aparece perfectamente parcelado, tiene zonas comunes y zonas de transito que son escrupulosamente respetadas para evitar conflictos. 


Y es que el ambiente que se respira en la ultima morada de Jesucristo dista mucho de ser ejemplar y en ocasiones la defensa del territorio entre las distintas facciones llega a límites grotescos. Han brotado trifulcas porque la sombra de una talla religiosa invadía el espacio asignado a otra confesión o porque uno de los clérigos fregaba baldosas más allá del espacio acordado.

Lejos de ir apaciguándose los ánimos con el tiempo, en la ultima década parece que los disturbios se producen con más crudeza

En el verano de 2002 un monje copto que estaba sentado cerca de una cristalera movió su silla 20 centímetros para situarse a la sombra, esto fue considerado un acto hostil y una intromisión en su jurisdicción por parte de los etíopes y once monjes acabaron en el hospital a causa de la pelea que montaron.

En 2004 en una celebración de la exaltación de la sagrada cruz por parte de los ortodoxos, alguien se dejó una puerta abierta, esto fue tomado como una falta de respeto y una vez más se desató una pelea que se saldó con varios monjes detenidos

Finalmente uno de los tumultos más bochornosos tuvo lugar en Noviembre de 2008 cuando los monjes armenios iniciaron una procesión por la iglesia que transcurría por los pasillos custodiados por los monjes greco-ortodoxos. Estos entendiendo que esa procesión vulneraba el statu quo se cruzaron en medio bloqueando el paso.

Lo que ocurrió después lo podéis ver en el siguiente vídeo:



Llegamos así a la historia de la escalera.

Hasta 1831 los gobernantes musulmanes solo permitían que las puertas de la iglesia se abriesen en días festivos. El resto del año, los monjes que vivían en el interior de la iglesia vivían en una especie de arresto domiciliario y solo podían ser alimentados a través de la ventana a la que se accedía mediante una escalera de mano.



Al acabar su arresto y tras firmarse el estricto tratado de convivencia se dieron cuenta de que por dicho tratado ninguna de las confesiones estaba autorizada a retirar la escalera y por miedo a represalias ninguna dio el paso. 180 años después la escalera sigue en el mismo sitio sin que nadie se atreva a tocarla puesto que se necesita el consenso de todas las confesiones para el más mínimo cambio en el templo. Ese mismo motivo es el que complica también cualquier intento de reforma y por el cual hay zonas que amenazan ruina.





La historia me la crucé aquí
Fuentes: 1 2 3 4 5 6

1 comment

Paco Lozano dijo...

El dominio del sitio en que te cruzaste la historia ha cambiado de camaraviajera.com a viajesyfotos.com. Así que la dirección correcta es ahora http://www.viajesyfotos.com/2009/01/la-escalera-del-santo-sepulcro.html.

Saludos.

30 de junio de 2013, 20:11

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